miércoles, 5 de marzo de 2014

Y sin embargo

Llegar a Tigre se me hace largo.
La parte del auto es rápida, pero la lancha, la lancha son dos horas.
En el camino largo que baja y me pierde, cuento las veces.
¿Cuántas?  En cuarenta y tres años, casi cuarenta y cuatro.
Hago listas.

Desde que tenía un año y medio,
la misma casa, que no es la misma.
El mismo río, que tampoco.

La vida en el medio.
Uno que otro encuentro.
Algunas muertes. Varias ausencias.
Y muchos desencuentros.

Tigre es el verde cuando se moja,
el póster de “el tiempo es tuyo” con el campanario sin agujas.
Es el dormir profundo,
Un sabor, algunos olores.
Es la demora instalada en los muelles.

Es una caja enorme que se abre
y sobre todo, es una ventana. La mía.
Una ventana por la que miré tanto todo,
Y que ahora, ahora solo puedo sacarle una foto, desde afuera.

Un lugar que es mi lugar, y sin embargo no.




1 comentario:

Yolanda Skowronski dijo...

Es una poesía que te transporta al lugar y te mueve fibras.