viernes, 6 de junio de 2014

El otro lado

Una puerta que no abre apaga algo.

Una cerradura que se traba
y eso de pronto es un problema,
puede transformarse en un tesoro.

Una llave que se rompe y ya no sirve
se convierte en talismán, en  llavero
o en un simple hierro tirado en la calle.

Una cerradura y una llave completas
pero que juntas no encajan
son un desencuentro, o tal vez dos.

Una puerta cerrada puede dejar para siempre el mar del otro lado.
También la montaña, el calor, la memoria, el dolor, los ríos, la espesura verde, una calle.
O cualquier cosa.

Pero una dañada media llave
puede ser la clave para abrir una puerta
                                          que no abre.


Regalo de @anaclopez


 




2 comentarios:

Viviana Bilotti dijo...

me gusto mucho el tono. Viajé. Y después de un rato, pensando en puertas...me vino aquella manito picara juguetona con arandela en la terraza de thames ;-)

Daniela Azulay dijo...

Ay, esa manito tan chiquita que nos dejó a todos encerrados afuera... Pero por suerte la salvadora nos rescato.